En esta era de la información y de las nuevas tecnologías, la administración no puede más que adaptarse para intentar agilizar y facilitar las gestiones, por ahorrar costes, o lo más probable, un mayor control. Por eso están apareciendo plataformas, en todas las administraciones, sea central, autonómica, o local, para realizar un sinfín de trámites de forma electrónica.
Son tantas que uno se ahoga en tanta abundancia, pero puede conseguir reflotar gracias a páginas que la administración ha creado, como es el Portal Administración Electrónica, donde uno puede encontrar la información necesaria, para conocer todos los servicios que ofrece la administración del estado, y así poder realizar los trámites a través de internet. En el resto de administraciones, sea una Comunidad Autónoma, o entidad local (estas últimas de forma directa o asociadas a su diputación correspondientes) también ha diseñado plataformas para realizar los trámites de forma electrónica.
Para realizar la gran mayoría de los mismos, se necesita de una firma electrónica reconocida, que se puede obtener a través de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), que incluye la activación del DNI Electrónico, o bien del sistema Cl@ve. Eso sí, sin ella es imposible realizar trámites por la sede electrónica. Aunque hay ciertas entidades, que ante el poco uso, por parte de particulares, de la firma electrónica, han diseñado alternativas, para facilitar el acceso a su sede electrónica, como es el caso de la Agencia Tributaria con el Pin24h, que con el número del DNI y el móvil se puede activar un acceso temporal mediante la recepción de un SMS enviado por la propia Hacienda. La administración está tan interesada que utilicemos su sede electrónica, que no para de legislar para regular su uso, siendo obligatorio para empresas, autónomos y profesionales, y para ciertos contribuyentes que se han encontrado ante la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones fiscales en papel, siendo la sede electrónica el único medio aceptado.
Con lo que ha surgido una nueva forma de exclusión social, la “exclusión digital”, que afecta no sólo a las personas con menos recursos, sino aquellas personas que por edad, se encuentra ante una brecha insalvable para poder acceder a los servicios, y en este caso, y como siempre, no se han tenido en cuenta, ni diseñado procedimientos alternativos, específicos para dichas, personas.
Y esto es debido a que la administración, no ha cambiado en su fuero interno, y sigue sin realizar un análisis en profundidad, del nuevo concepto de administración virtual, que no es más que la simplificación de los procedimientos, para agilizar y reducir su carga burocrática, pero no consigue superar su obsesión de abundancia de requisitos, documentación, y trámites, aunque la administración las encaje a la fuerza, en su desfasada organización, que además viene condicionada políticamente.
Así pues nos encontramos ante situaciones sin ningún sentido común, por ejemplo, con la obligación de factura electrónica, la administración desarrollo un Portal General de Entrada de Facturas Electrónicas (FACE), para así evitar el retraso en la contabilización de las mismas por la administración y cumplir con la ley de morosidad, que viola deliberadamente, llegando a pagar facturas a mas de 365 días. Pues bien lo que parecía un cambio radical en la administración, se ha desvanecido, al exigir el resto de administraciones autonómicas o locales, a crear su propio portal, exigiendo que las facturas realizadas con ellas se deben informar sólo en su plataforma, impidiendo la unificación en un único portal, y dificultando la gestión al empresario, que debe averiguar a qué portal debe dirigirse, por lo que al final trabaja con varios. Pero no sólo ocurre entre las diferentes administraciones, sino incluso en los diferentes ministerios, sus departamentos, o agencias. Viéndonos obligados a duplicar información, enviando la misma a diferentes organismos, o exigiéndonos documentos que emiten otros departamentos de la propia administración.
Pero si hay algo que realmente me sorprende, es la falta de reconocimiento de una firma electrónica única, y en algunos casos nos podemos encontrar que ciertas administraciones no reconocen como válida, el resto de firmas emitidas, obligándote a obtener una nueva firma. Ustedes se imaginan que su DNI o Pasaporte no fuera valido ante todas las administraciones, que se vieran obligados a obtener nuevos documentos de identidad. Hasta hoy con mi DNI quedaba completamente identificado, pero a nivel virtual, no es suficiente, y la misma firma puede ser válida para una administración, pero no ser reconocida por otra.
Y esto es consecuencia de la actual definición de la administración, como ”El conjunto de organismos y personas que se dedican a la administración o el gobierno de los asuntos de un estado. Actividad de este conjunto de organismos y personas”, y por tanto la necesidad mantener este “status quo” actual, es decir el reino de taifas, donde cada uno no quiere ceder su control, gestión e independencia. Porque más de un conjuntos es un conjunto de miles de subconjunto.
Así que más de un conjunto, deberíamos tener una única “administración virtual”, con:
1.- Firma electrónica única.- Por lo que todas las administraciones y organizaciones deberán reconocerla, sin poder exigir ninguna otra.
2.- Registro General Único. La posibilidad de entregar en una única plataforma cualquier documentación, indicando la administración, procedimiento, o departamento.
3.- Portal Único de Entrada de Facturas Electrónicas. El resto de administraciones deberán adherirse o en caso de desarrollar una plataforma independiente, aceptar las enviadas en el portal único de entrada de facturas electrónicas.
4.- Portal General de la Administración.- Un único portal donde se encuentran la totalidad de los trámites de la administración.
5.- Portal Empresa.- Un portal para poder realizar el inicio de un negocio, o empresa en UN SOLO CLICK.

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